El Entroido de Cobres 2026 continúa llenando las parroquias de Vilaboa de música, baile y tradición a pesar de la lluvia, protagonista en buena parte de las jornadas de la fiesta. El mal tiempo no está impidiendo que madamas, galanes, músicos y acompañantes mantengan vivo el espíritu del Entroido, dejando algunas de las imágenes más singulares de esta edición.
Entre ellas destaca una escena ya convertida en uno de los símbolos de este 2026: madamas y galanes bailando bajo la lluvia protegidos con chubasqueros transparentes, una iniciativa impulsada por la Asociación Cultural Cobres para hacer frente a las previsiones meteorológicas adversas y proteger los delicados trajes sin renunciar al desarrollo normal de la celebración.

Las elaboradas vestimentas del Entroido de Cobres, decoradas con flores, espejos, cintas y abalorios confeccionados artesanalmente, requieren un cuidado especial ante la lluvia. Por ello, los chubasqueros están permitiendo preservar un patrimonio material en el que familias y participantes trabajan durante meses, al tiempo que continúan los recorridos, bailes y visitas a las parroquias previstas en el programa.
Pero la lluvia también está dejando una imagen que muchas personas identifican con el Entroido de antaño. En distintos momentos de estos días, las condiciones meteorológicas están favoreciendo que la comitiva recupere una tradición histórica de la fiesta: la entrada en las casas del vecindario, donde madamas, galanes y músicos son recibidos para compartir un momento de convivencia, música y hospitalidad. Una imagen más íntima del Entroido que recuerda cómo se vivía la celebración décadas atrás, cuando los hogares formaban parte esencial del recorrido festivo.

Lejos de convertir la lluvia en un problema, bailarines y músicos están afrontando estas jornadas con una gran dosis de humor, retranca y ganas de fiesta, adaptándose a las circunstancias sin perder la sonrisa ni las ganas de hacer bailar al vecindario. Entre bromas, improvisaciones y mucha complicidad, el agua se está convirtiendo en un ingrediente más de un Entroido diferente, pero igualmente memorable.
A pesar del tiempo, el Entroido de Cobres mantiene intacto su espíritu festivo en una edición histórica marcada además por la participación récord de 46 parejas de madamas y galanes, cerca de un centenar de participantes, convirtiéndose en una de las ediciones más multitudinarias de la historia reciente de la celebración.
La fiesta vivirá esta tarde una de sus citas más esperadas con la celebración de la tradicional Corrida do Galo, el acto central del Entroido de Cobres, que tendrá lugar en Riomaior. Los juegos del gallo, los bailes, la intervención del predicador y la quema final volverán a reunir a participantes, vecindario y visitantes en una despedida cargada de simbolismo para cerrar una nueva edición de una de las fiestas tradicionales más singulares de Galicia.
